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lunes, 29 de enero de 2018

Jornada de la #VidaConsagrada 2018

La Vida Consagrada, encuentro con el Amor de Dios

El 2 de febrero, fiesta litúrgica de la Presentación del Señor, se celebra la Jornada Mundial de la Vida Consagrada. “La Vida Consagrada, encuentro con el Amor de Dios” es el  lema de esta Jornada 2018 que se presenta como una “nueva ocasión de entrar en lo íntimo de uno mismo, para ver qué es lo esencial, lo más importante para nosotros, y qué nos está distrayendo del amor y por tanto nos impide ser felices. El amor de Dios es fiel siempre, no desilusiona, no defrauda”, recuerda la Comisión para la Vida Consagrada en su mensaje.

En este enlace podrás encontrar los Materiales para la Jornada Mundial de la Vida Consagrada 2018

domingo, 9 de octubre de 2016

Don Manuel, a imagen del Buen Pastor

   Pastor según el Corazón de Cristo...

   «Yo no quiero ser el Obispo de la sabiduría, ni de la actividad, ni de los pobres ni de los ricos, yo no quiero ser más que el Obispo del Sagrario abandonado… A eso voy a Málaga y a donde quiera que me manden, a ser el obispo de los consuelos para los grandes desconsolados: el Sagrario y el pueblo. El Sagrario porque se ha quedado sin pueblo, y el pueblo porque se ha quedado sin Sagrario conocido, amado y frecuentado» (Aunque todos… yo no, en OO.CC. I, n. 121).
   «Así lo espero: y porque el Pastor debe ir delante de sus ovejas, sobre todo en las horas de peligro y del más duro camino, y porque no quiero que falte a vuestros deseos y empeños el estímulo de mi ejemplo, aquí me tenéis confiado en Aquel en quien lo puede todo, dispuesto a poner de mi parte, cuésteme lo que cueste, duélame lo que me duela, sin detenerme ni descansar mientras a mi alma le quede un aliento y a mi caja una peseta o a mi persona una cosa que la valga. En nombre del Corazón de Jesús, cuyo indigno obispo soy, os digo que ni su parte ni la mía faltarán» (Un sueño pastoral, en OO.CC. II, n. 1985).
   «El Sacerdocio es el amor del corazón de Jesús», repetía con frecuencia el Santo Cura de Ars. Esta conmovedora expresión nos da pie para reconocer con devoción y admiración el inmenso don que suponen los sacerdotes, no sólo para la Iglesia, sino también para la humanidad misma.
   Don Manuel consiguió en su tiempo cambiar el corazón y la vida de muchas personas, porque fue capaz de hacerles sentir a Jesús, presente en la Eucaristía y su amor misericordioso y providente. Urge también en nuestro tiempo un anuncio y un testimonio similar de la verdad del Amor.
   Hagamos presentes a todos los sacerdotes que con humildad repiten cada día las palabras y los gestos de Cristo a los fieles cristianos y al mundo entero, identificándose con sus pensamientos, deseos y sentimientos, así como con su estilo de vida. ¿Cómo no destacar sus esfuerzos apostólicos, su servicio infatigable y oculto, su caridad que no excluye a nadie? ¿Y qué decir de la fidelidad entusiasta de tantos sacerdotes que, a pesar de las dificultades e incomprensiones, perseveran en su vocación de “amigos de Cristo”, llamados personalmente, elegidos y enviados por Él? (cfr. BENEDICTO XVI, Carta para la convocación del año sacerdotal, 16-6-2009).


lunes, 6 de junio de 2016

Mes del Corazón de Jesús

Gracias, Padre, por el precioso don de tu Hijo Jesús, y gracias, Jesús, por habernos revelado, con tu amor sin límites, el inmenso amor del Padre. Que sepamos corresponder a ese amor de tu Corazón "inagotablemente tierno... incansablemente misericordioso. ¡Latido de infinita compasión!"

"¡Con qué razón y justicia el Evangelio de Jesús puede llamarse el Evangelio del Corazón de Jesús! ¿Que en aquellas páginas no se nombra ni una sola vez? Es cierto. Pero también es cierto que así como por la lanzada del soldado quedó abierto el costado de Jesús y por esa abertura podía verse y tocarse su Corazón de carne, por el espíritu de fe y mejor, por don del Espíritu Santo, a través de cada palabra del Evangelio de Jesús, puede verse y sentirse su Corazón, y por tanto, que no hay que escribir un libro sobre lo que es Él, sino dedicarse a buscarlo en el gran libro, en el libro eterno de su Evangelio. Esa, esa quisiera yo que fuera la ocupación de los ojos y de las inteligencias de los cristianos, leer y contemplar el Evangelio; buscando el Corazón de Jesús, sin parar hasta encontrarlo" (Beato Manuel González)

Corazón de Jesús, concédenos...

* Un corazón grande como el tuyo, hecho a la medida del corazón del Padre, "que hace salir el sol sobre justos e injustos, buenos y malos". Un corazón en el que todos puedan entrar.

* Un corazón manso y humilde, un corazón que ayude no sólo a cargar con el peso de los demás, sino también a no cargar sobre ellos nuestros puntos de vista personales, y nuestros juicios, nuestras críticas o nuestra indiferencia. Un corazón que busca la verdad.

* Un corazón lleno de ternura que abraza con compasión, consuela y protege a los más débiles. Un corazón capaz de ver y acoger el dolor del otro y de caminar a su lado.

* Un corazón soñador que espere contra toda esperanza, unido firmemente al sueño de Dios para cada persona, para toda la humanidad. Un corazón creativo y audaz.

* Un corazón gratuito que ame, que se entregue, que se done, no porque nadie lo merezca, sino porque tu amor no pide nada a cambio. Un corazón con existencia agradecida.

* Un corazón fiel que no abandona su compromiso con el Dios de la Alianza y con el ser humano; que no olvida que el Reino se construye en comunión. Un corazón que cree firmemente.


¿Cómo puedo concretar en este mes
mi correspondencia al don de amor que Jesús me regala?

jueves, 2 de junio de 2016

Hay un Corazón que palpita en el Sagrario



Hay un Corazón que mana

Hay un Corazón que mana, que palpita en el Sagrario,
el Corazón solitario que se alimenta de amor.
Es un Corazón paciente, es un Corazón amigo,
el que habita en el olvido, el Corazón de tu Dios.
Es un Corazón que ama, un Corazón que perdona,
que te conoce y que toma de tu vida lo peor,
que comenzó esta tarea una tarde en el Calvario
y que ahora desde el Sagrario tan sólo quiere tu amor.

DECIDLE A TODOS QUE VENGAN
A LA FUENTE DE LA VIDA,
HAY UNA HISTORIA ESCONDIDA
DENTRO DE ESTE CORAZÓN.
DECIDLES QUE HAY ESPERANZA,
QUE TODO TIENE UN SENTIDO,
QUE JESUCRISTO ESTÁ VIVO.
DECIDLES QUE EXISTE DIOS.

Es el Corazón que llora en la casa de Betania
el Corazón que acompaña a los dos de Emaús.
Es el Corazón que al joven rico amó con la mirada,
el que a Pedro perdonaba después de su negación.
Es el Corazón en lucha del Huerto de los Olivos,
que amando a sus enemigos hizo creer al ladrón.
Es el Corazón que salva por su fe a quien se le acerca,
que mostró su herida abierta al apóstol que dudó.

¡Toc, toc! Dios sigue hablando de Corazón a corazón...

"Corazón de Jesús Sacramentado, me fío de Ti porque lo puedes todo, 
me conoces del todo y me quieres a pesar de todo"

Beato Manuel González

domingo, 12 de julio de 2015

Presencia

 

A veces silencio, a veces voz, a veces abrazo, a veces adiós.
Pero siempre tu Presencia presente, siempre Vos y yo.
Y entre tu Corazón y el mío un nosotros
poblado de nombres,
henchido de vida.
Historias tejidas con hilos de tiempo
en telares eternos por tus manos heridas. ‪#‎misión‬ ‪#‎eucaristía‬


Hna Mª Cristina 
Misionera Eucarística de Nazaret
 

viernes, 12 de junio de 2015

Corazón de Cristo


Hay un corazón que mana, que palpita en el Sagrario,
un corazón solitario, que se alimenta de amor.
Es un corazón paciente, es un corazón amigo,
el que habita en el olvido, el corazón de tu Dios.

Es un corazón que ama, un corazón que perdona,
que te conoce y que toma, de tu vida lo peor.
Que comenzó esta tarea una tarde en el Calvario,
y que ahora desde el Sagrario tan sólo quiere tu amor.

Decid a todos que vengan a la fuente de la vida.
Hay una historia escondida dentro de este corazón.
Decidles que hay esperanza, que todo tiene un sentido.
Que Jesucristo está vivo, decidles que existe Dios.

Es el corazón que llora en la casa de Betania.
El corazón que acompaña a los dos de Emaús.
Es el corazón que al joven rico amó con la mirada.
El que a Pedro perdonaba después de su negación.

Es el corazón en lucha del huerto de los Olivos,
que amando a sus enemigos hizo creer al ladrón.
Es el corazón que salva por su fe a quien se le acerca.
Que mostró su herida abierta al apóstol que dudó.


"Jesús mío, que me dé cuenta de que tienes Corazón..." 
(Beato Manuel González)

miércoles, 18 de febrero de 2015

Cuaresma: dejarse tocar el corazón

La Cuaresma es un tiempo de renovación para la Iglesia, para las comunidades y para cada creyente. Pero sobre todo es un «tiempo de gracia» (2 Co 6,2). Dios no nos pide nada que no nos haya dado antes: «Nosotros amemos a Dios porque él nos amó primero» (1 Jn 4,19). Él no es indiferente a nosotros. Está interesado en cada uno de nosotros, nos conoce por nuestro nombre, nos cuida y nos busca cuando lo dejamos. Cada uno de nosotros le interesa; su amor le impide ser indiferente a lo que nos sucede. Pero ocurre que cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los demás (algo que Dios Padre no hace jamás), no nos interesan sus problemas, ni sus sufrimientos, ni las injusticias que padecen… Entonces nuestro corazón cae en la indiferencia: yo estoy relativamente bien y a gusto, y me olvido de quienes no están bien. Esta actitud egoísta, de indiferencia, ha alcanzado hoy una dimensión mundial, hasta tal punto que podemos hablar de una globalización de la indiferencia. Se trata de un malestar que tenemos que afrontar como cristianos (...)
Para superar la indiferencia y nuestras pretensiones de omnipotencia, quiero pedir a todos que este tiempo de Cuaresma se viva como un camino de formación del corazón, como dijo Benedicto XVI (Ct. enc. Deus caritas est, 31). Tener un corazón misericordioso no significa tener un corazón débil. Quien desea ser misericordioso necesita un corazón fuerte, firme, cerrado al tentador, pero abierto a Dios. Un corazón que se deje impregnar por el Espíritu y guiar por los caminos del amor que nos llevan a los hermanos y hermanas. En definitiva, un corazón pobre, que conoce sus propias pobrezas y lo da todo por el otro.
Por esto, queridos hermanos y hermanas, deseo orar con ustedes a Cristo en esta Cuaresma: “Fac cor nostrum secundum Cor tuum”: “Haz nuestro corazón semejante al tuyo” (Súplica de las Letanías al Sagrado Corazón de Jesús). De ese modo tendremos un corazón fuerte y misericordioso, vigilante y generoso, que no se deje encerrar en sí mismo y no caiga en el vértigo de la globalización de la indiferencia.



sábado, 9 de marzo de 2013

De corazón a Corazón

Cuando miro el horizonte de la Cuaresma y veo la Pascua al final del trayecto, el camino cuaresmal se llena de sentido. ¡Yo quiero celebrar la Pascua!!! ¡Yo quiero acoger la Vida! (la Vida con mayúsculas).



Y entonces... descubro que esto no se improvisa (porque nada se improvisa en nuestra vida). Y entonces... descubro que es necesario preparar el corazón, adentrarse un poco más en el Corazón de Dios y, desde allí, mirar mi propio corazón y descubrir esos rincones que todavía permanecen oscuros. Y pedirle y dejarle que ilumine toda mi casa. Pedirle y dejarle que transforme todo aquello que en mí no hace transparente su Presencia. 
¡Ése es mi camino en esta Cuaresma!

Dios quiere entrar en tu casa, en tu corazón... 
Quiere resplandecer en ti... ¿le dejas?


Hna. María Cecilia
Misionera Eucarística de Nazaret