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martes, 23 de enero de 2018

Regálate un fin de semana



   Regálate un fin de semana, sólo para Dios y tú. Escucha su voz. Responde a su palabra. Disfruta en su presencia. Celebra en su Mesa. Anuncia su Vida. Consagra tu corazón, con un plus de amor reparador...


domingo, 24 de diciembre de 2017

La cuna que le gusta

Y dio a luz a su Hijo primogénito... 
(Lc 2,7)

   Mi Madre Inmaculada busca, mendiga una cuna para su Jesús. Ni en las casas de los ricos, ni de los pobres, ni de los parientes, ni en el mesón de los transeúntes hay un rinconcito para colocar su cuna.
 
No había para ellos lugar en el mesón

   Triste, dura e injusta era aquella repulsa; pero al fin ni Ella ni su Jesús eran conocidos...
   Hoy, a los veinte siglos de predicación, de milagros, de beneficios, de Iglesia, de Eucaristía de Jesús, mi Madre sigue buscando cunas para su Hijo, que todavía no se ha cansado de querer nacer entre los hombres...
   ¿Encuentra muchas cunas?... ¿Limpias?... ¿Cedidas con gusto?... ¿Con generosidad?... ¿Con prontitud?... ¿Con calor o con frío?...
   ¿Cómo le presto yo ahora mi corazón?
   Madre mía, prepáralo tú a tu gusto y al suyo.
   Que mi Comunión os desagravie a los dos de aquella primera repulsa y de todas las sufridas después y de todas las cunas ofrecidas defectuosamente.

Y le envolvió en pañales

   Ya está aquí, dentro de mi corazón, tu despreciado Jesús.
   ¡Se ha contentado con este pobre pesebre! Madre mía, ¡me da pena pensar que lo va a encontrar duro y frío!
   ¡Si tú quisieras obtener para mi corazón un colchoncito de caridad para con mis prójimos, aunque sean mis enemigos, no sólo en la palabra, sino en el pensamiento y en la obra..., unos pañalitos de presencia afectuosa del Jesús tuyo y mío! Así, ¡blandito y abrigado!

Y le reclinó en un pesebre

   Déjalo ahí en mi corazón, no de pie, como el que se va, ni aun sentado, que se podría cansar, sino reclinado, acostado, como el que descansa en lo suyo y no quiere irse nunca...


FLORECILLA DE MI COMUNIÓN: "Corazón de mi Jesús acostado en la cuna de mi corazón, que cuanto quiera, diga y haga hoy te abrigue, te mezca y te recree".

(Del libro "Mi comunión de María", San Manuel González)

jueves, 2 de febrero de 2017

Mi primer Sagrario abandonado

   "Fuime derecho al Sagrario de la restaurada iglesia en busca de alas a mis casi caídos entusiasmos, y... ¡qué Sagrario!
   Un ventanuco como de un palmo cuadrado, con más telarañas que cristales, dejaba entrar trabajosamente la luz de la calle con cuyo auxilio pude distinguir un azul tétrico de añil, que cubría las paredes; dos velas que lo mismo podían ser de sebo que de tierra o de las dos cosas juntas; unos manteles con encajes de jirones y quemaduras y adornos de goterones negros; una lámpara mugrienta goteando aceite sobre unas baldosas pringosas; algunas más colgaduras de telarañas, ¡qué Sagrario, Dios mío! ¡Y qué esfuerzos tuvieron que hacer allí mi fe y mi valor para no volver a tomar el burro del sacristán, que aún estaba amarrado a los aldabones de la puerta de la iglesia, y salir corriendo para mi casa!
   Pero no huí. Allí me quedé un rato largo y allí encontré mi plan de misión y alientos para llevarlo a cabo. Pero sobre todo encontré...
   Allí, de rodillas ante aquel montón de harapos y suciedades, mi fe veía a través de aquella puertecilla apolillada, a un Jesús tan callado, tan paciente, tan desairado, tan bueno, que me miraba...   Sí, parecíame que después de recorrer con su vista aquel desierto de almas, posaba su mirada entre triste y suplicante, que me decía mucho y me pedía más. Que me hacía llorar y guardar al mismo tiempo las lágrimas para no afligirlo más. Una mirada en la que se reflejaban unas ganas infinitas de querer y una angustia infinita también, por no encontrar quien quisiera ser querido...
   De mí sé deciros que aquella tarde, en aquel rato de Sagrario, entreví para mi sacerdocio una ocupación en la que antes no había ni soñado y para mis entusiasmos otra poesía que antes me era desconocida.
   Ser cura de un pueblo que no quisiera a Jesucristo, para quererlo yo por todo el pueblo. Emplear mi sacerdocio en cuidar a Jesucristo en las necesidades que su vida de Sagrario le ha creado. Alimentarlo con mi amor. Calentarlo con mi presencia. Entretenerlo con mi conversación. Defenderlo contra el abandono y la ingratitud. Proporcionar desahogos a su Corazón con mis santos Sacrificios. Servirle de pies para llevarlo a donde lo desean. De manos para dar limosna en su nombre aun a los que no lo quieren. De boca para hablar de Él y consolar por Él y gritar a favor de Él cuando se empeñen en no oírlo... hasta que lo oigan y lo sigan... ¡Qué hermoso sacerdocio!
   Al poema pastoril en mis ensueños apostólicos del seminario, había sucedido de pronto la visión de una tragedia.
   Sobre aquel cuadro todo luz, todo expansión, todo alegría de los pueblos que yo creía cristianos y que por tanto tiempo había embelesado mi alma, acababa de caer una mancha roja, como de sangre, que quitaba toda la alegría del cuadro y apagaba toda la luz.
   ¡La sangre que al Corazón más bueno de todos los buenos corazones de padres, le está haciendo brotar la herida del abandono más cruel y brutal de todos los malos hijos! ¡Ay! abandono del Sagrario, ¡cómo te quedaste pegado a mi alma!
   ¡Ay!, ¡qué claro me hiciste ver todo el mal que de ahí salía y todo el bien que por él dejaba de recibirse! ¡Ay!, ¡qué bien me diste a entender la definición de mi sacerdocio haciéndome ver que un sacerdote no es ni más ni menos que un hombre elegido y consagrado por Dios para pelear contra el abandono del Sagrario!"

San Manuel González
2 de febrero de 1902

Imagen del corto "Sagrario, hogar de abandonados"

viernes, 7 de octubre de 2016

Como Don Manuel



COMO DON MANUEL 

Buscó Jesús quien lo consolara, pero a nadie encontró.
Quiso derramar su amor, pero nadie le escuchó,
pensó Don Manuel junto a aquel Sagrario lleno de harapos y suciedad,
ya nunca más pudo olvidarlo. No te abandonaré jamás.    

Te querré por quien no te  quiere, te alimentaré con mi amor,
te acompañaré con mi presencia, responderé a tu Amor con mi amor.  

En la Eucaristía y en el hombre nos sigue gritando Jesús,
como Don Manuel respondamos, “cuenta conmigo, Señor”.
Para que ni Sagrarios ni  hombres, sigan faltos de tu amor
a nosotros nos pusiste, haznos fieles a esta vocación.

Te querré por quien no te quiere, te alimentaré con mi amor,
te acompañaré con mi presencia, responderé a tu Amor con mi amor.  


"...te acompañaré con mi presencia,
responderé a tu Amor con mi amor" 

"Como Don Manuel". Voces: Lola Gámiz y David Rodríguez. 
Arreglos: David Rodríguez. Autora: Lola Gámiz

lunes, 2 de mayo de 2016

Soñando con el mañana


La semilla de Nazaret, de una Congregación religiosa que conservara el carisma eucarístico reparador, estaba presente en el Beato Manuel González como sueño y profecía. A la vez, iba surgiendo la inquietud vocacional con este carisma en las jóvenes que participaban de su espiritualidad y misión. Así, el 3 de mayo de 1921, su sueño se hace realidad: nace nuestra Congregación de Misioneras Eucarísticas de Nazaret. Un sueño realizado por puro don y gracia de Dios, que hoy cumple 95 años. ¡Feliz aniversario Nazaret!



Soñando con el mañana

1. Tú me soñaste y me diste la vida,
y me engendraste en tu corazón,
allí me forjaste valiente y decidida,
dispuesta a dar todo, al Todo por amor.

2. Tú me quisiste al lado de María,
junto a la Cruz donde se aprende Amor,
llenando surcos de tu semilla Viva,
de la que nace el más fiel y puro amor.

Levanta tu tienda y no mires atrás,
que muchos surcos esperándote están...
deja que crezca, los soles la maduren,
confía en la potencia que en la semilla va.

3. Tú me quisiste orante y misionera,
entre las manos el hilo del amor,
hasta lograr una red inmensa,
que atraiga a todos, a su barca, pescador.

4. Tú me forjaste voz que a todos llame,
a descubrir de la Eucaristía el don.
Eucaristía, de Jesús presencia viva
que construye el Reino creando comunión.

Levanta tu tienda...

5. Y me lanzaste por pueblos y ciudades,
mostrando a todos que existe un manantial:
Eucaristía, fuente que mana y corre,
porque su Amor no se agota jamás.

6. Me invitaste a luchar contra el abandono,
que es en el mundo raíz de todo mal.
Luchar sembrando amor a todas horas.
Sólo es el Bien el que siempre vencen el mal.

Levanta tu tienda...


domingo, 12 de julio de 2015

Presencia

 

A veces silencio, a veces voz, a veces abrazo, a veces adiós.
Pero siempre tu Presencia presente, siempre Vos y yo.
Y entre tu Corazón y el mío un nosotros
poblado de nombres,
henchido de vida.
Historias tejidas con hilos de tiempo
en telares eternos por tus manos heridas. ‪#‎misión‬ ‪#‎eucaristía‬


Hna Mª Cristina 
Misionera Eucarística de Nazaret
 

jueves, 17 de abril de 2014

JUEVES SANTO: Compañía de presencia


    Señor: Estás aquí, presente en la Eucaristía. Estás aquí, sin irte, aunque todos se vayan de tu lado. Y estás escuchando, esperando, sembrando... Quiero estar siempre contigo, enséñame a acompañarte en tu camino hacia el Padre.


"El Corazón de Jesús en el Sagrario está amando,
perdonando, alimentando. ¡Qué cierto es todo eso!
Y todavía más cierto si añades al verbo este adverbio: siempre...
Siempre amando, siempre perdonando,
siempre enseñando, siempre, siempre..."

Beato Manuel González

sábado, 30 de noviembre de 2013

Primera semana de Adviento

     Señor Jesús, al encender la primera vela de la corona de adviento, nuestro corazón despierta y se prepara para tu Venida. Queremos vivir este tiempo de gracia y de misión, dispuestos a seguir proclamando tu presencia en medio de nosotros.
     Que a lo largo de esta semana se intensifique nuestra COMPAÑÍA DE PRESENCIA, de vivir el gozo del encuentro contigo.
Te esperamos. ¡Ven Señor Jesús!


sábado, 9 de marzo de 2013

De corazón a Corazón

Cuando miro el horizonte de la Cuaresma y veo la Pascua al final del trayecto, el camino cuaresmal se llena de sentido. ¡Yo quiero celebrar la Pascua!!! ¡Yo quiero acoger la Vida! (la Vida con mayúsculas).



Y entonces... descubro que esto no se improvisa (porque nada se improvisa en nuestra vida). Y entonces... descubro que es necesario preparar el corazón, adentrarse un poco más en el Corazón de Dios y, desde allí, mirar mi propio corazón y descubrir esos rincones que todavía permanecen oscuros. Y pedirle y dejarle que ilumine toda mi casa. Pedirle y dejarle que transforme todo aquello que en mí no hace transparente su Presencia. 
¡Ése es mi camino en esta Cuaresma!

Dios quiere entrar en tu casa, en tu corazón... 
Quiere resplandecer en ti... ¿le dejas?


Hna. María Cecilia
Misionera Eucarística de Nazaret



jueves, 7 de marzo de 2013

Déjate iluminar


La Cuaresma es tiempo de "oportunidades". Sólo hace falta estar un poquito atentos y empeñarnos para descubrir y acoger esa Presencia que ilumina nuestra vida, también en los momentos más oscuros.                          
En esta Cuaresma déjate iluminar, guiar, habitar por Dios que te invita a celebrar ¡el gozo de la Pascua!

sábado, 2 de febrero de 2013

La fuente de un carisma

  
   El 2 de febrero de 1902, Manuel González García, un joven sacerdote sevillano recién ordenado, experimentó la presencia de Jesús, con una fuerza especial, en el Sagrario de la Iglesia de Palomares del Río (Sevilla, España). 
   Y tal fue el "flechazo" que ese encuentro provocó en el joven, que dedicó toda su vida y su ministerio a dar a conocer que Jesús en la Eucaristía está muy cerca… y que “ese Amor no se parece a ningún otro”...