Una nueva ocasión para decir gracias. ¡¡¡Sí!!! ¡Gracias por tanto y por todo! Sí por todo. Gracias, Señor, porque has llamado a nuestro Nazaret a formar parte de tu proyecto maravilloso. ¡Gracias! Por habernos llamado a nosotras, a cada una de las Misioneras Eucarísticas de Nazaret, a ser parte de tu proyecto. ¡Gracias! Porque nos sostienes y acompañas en el camino de un proyecto tuyo que has querido compartir con nosotras. ¡Gracias! Por haber ido despertando en nosotras, cada día, esa capacidad de admiración que nos ayuda a ver, que nos ha hecho capaces de verdad, de bondad y de belleza. Gracias, gracias queremos darte... Gracias, gracias quiero darte...
Señor Jesús, tu Iglesia en camino hacia el Sínodo
dirige su mirada a todos los jóvenes del mundo.
Te pedimos para que con audacia
se hagan cargo de la propia vida,
vean las cosas más hermosas y profundas
y conserven siempre el corazón libre.
Acompañados por guías sapientes y generosos,
ayúdalos a responder a la llamada
que Tú diriges a cada uno de ellos,
para realizar el propio proyecto de vida y alcanzar la felicidad.
Mantén abiertos sus corazones a los grandes sueños
y haz que estén atentos al bien de los hermanos.
Como el Discípulo amado, estén también ellos al pie de la Cruz
para acoger a tu Madre, recibiéndola de Ti como un don.
Sean testigos de la Resurrección y sepan reconocerte vivo junto a ellos
anunciando con alegría que tú eres el Señor. Amén.
La semilla de Nazaret, de una Congregación religiosa que conservara el carisma eucarístico reparador, estaba presente en el Beato Manuel González como sueño y profecía. A la vez, iba surgiendo la inquietud vocacional con este carisma en las jóvenes que participaban de su espiritualidad y misión. Así, el 3 de mayo de 1921, su sueño se hace realidad: nace nuestra Congregación de Misioneras Eucarísticas de Nazaret. Un sueño realizado por puro don y gracia de Dios, que hoy cumple 95 años. ¡Feliz aniversario Nazaret!
Soñando con el mañana
1. Tú me soñaste y me diste la vida,
y me engendraste en tu corazón,
allí me forjaste valiente y decidida,
dispuesta a dar todo, al Todo por amor.
2. Tú me quisiste al lado de María,
junto a la Cruz donde se aprende Amor,
llenando surcos de tu semilla Viva,
de la que nace el más fiel y puro amor.
Levanta tu tienda y no mires atrás, que muchos surcos esperándote están... deja que crezca, los soles la maduren, confía en la potencia que en la semilla va.
3. Tú me quisiste orante y misionera,
entre las manos el hilo del amor,
hasta lograr una red inmensa,
que atraiga a todos, a su barca, pescador.
4. Tú me forjaste voz que a todos llame,
a descubrir de la Eucaristía el don.
Eucaristía, de Jesús presencia viva
que construye el Reino creando comunión.
Levanta tu tienda...
5. Y me lanzaste por pueblos y ciudades,
mostrando a todos que existe un manantial:
Eucaristía, fuente que mana y corre,
porque su Amor no se agota jamás.
6. Me invitaste a luchar contra el abandono,
que es en el mundo raíz de todo mal.
Luchar sembrando amor a todas horas.
Sólo es el Bien el que siempre vencen el mal.
"La vocación nace y crece en la Iglesia, y está sostenida por ella"
El Corazón de Jesús en el Sagrario me mira.
Me mira siempre. Me mira en todas partes...
Me mira como si no tuviera que mirar a nadie más que a mí.
¿Por qué? Porque me quiere, y los que se quieren ansían mirarse.
Beato Manuel González
"Te mira..." Toda vocación en la Iglesia tiene su origen en la mirada compasiva del Señor. Conversión y vocación —dos caras de una sola moneda— se implican mutuamente a lo largo de la vida del discípulo. La mirada de Jesús, con toda su fuerza de amor, genera una actividad misionera, de servicio, de entrega.
"...con pasión" Pasión capaz de vencer la indiferencia y el individualismo. Dejemos que la mirada de Jesús recorra nuestras calles y nos devuelva la alegría, la esperanza, el gozo de la vida: “Nada en Él es falto de compasión” (MV 8).
Cristo es vida para todos, es amor. Es presencia, encuentro, amistad, consuelo, confianza, comunión, alimento, es Eucaristía...
Sí, la Eucaristia: es Alguien que te conoce, te habla, te escucha, te espera, te mira, te abraza, se da del todo, te fortalece, te acompaña.
Que te invita… a soñar… ¿y tú sueñas? Dios sueña con el hombre… Sueña contigo.
¿Quieres conocer un sueño hecho realidad?
Un hombre (Manuel Gonzalez Garcia) Una misión. Un impacto. Un flechazo. Un impulso. Una mirada. Un cambio. UN ENCUENTRO. La sorpresa de un carisma. El sello de Dios. Un pueblo. Una Iglesia vacía, sucia. Un sagrario solo, descuidado, abandonado. Pero Jesús seguía allí. Quería cumplir su sueño y encontró un corazón dispuesto que lo anunciase.
Manuel… Cautivado por su mirada descubrió un amor que se entrega hasta el final. A partir de ahora su vida no tendrá mas que un objetivo: "Eucaristizar", volver a un pueblo loco de amor por el Corazón Eucarístico de Jesús. Descubrir a Jesús vivo y abandonado en la Eucaristía le llevó a descubrirlo abandonado en los hermanos.
Y entonces vinieron las obras, todo desde la Eucaristía. Hasta aquí su experiencia.
Para nosotras también la vida es Cristo. Presencia transformante. Somos Misioneras: enviadas por la Iglesia y la Congregación a anunciar el Evangelio de la Eucaristía. Eucarísticas: nuestra misión, acercar a todos a Jesús vivo. de Nazaret: vida oculta y sencilla como Jesús en Nazaret.